Consejos para subir el Moncayo

Imagen: Turismo de Aragón

El Moncayo es una de las montañas mágicas de Aragón y el pico más alto del Sistema Ibérico, con sus 2314 metros de altitud. Nevado gran parte del año, desde noviembre hasta abril, aunque en algunos años o llega más pronto la nieve (octubre) o se deshiela el nevero a finales de marzo. Depende de la cantidad y de la frecuencia de las nevadas invernales.

Este macizo con impresionantes vistas, es muy asequible en verano por la ruta normal, que puede comenzar desde la zona de Agramonte (en torno a los 1100 m) o desde el propio Santuario de la Virgen del Moncayo (alrededor de 1500 metros de altitud). De todos modos, la ruta sería más o menos larga, pero dentro de unos límites muy razonables para cualquier persona que realice alguna actividad física con frecuencia de baja o media intensidad.

Así pues, en las próximas vacaciones puede ser un reto para toda la familia o para ese grupo de amigos a los que les gustan más los almuerzos que las caminatas. La cima es muy ancha y sin peligro de caída, por lo que se puede subir con niños pequeños sin ningún problema (de alrededor de 8-10 años, por poner un ejemplo).

 

Una ruta al alcance de todos

En las noches de luna llena, es una maravilla poder ascenderlo por la noche, bajo la luz de plata. La ruta normal no tiene mayor dificultad y, si no hay nubes, la visibilidad será más que suficiente. Recomendamos, no obstante, llevar un frontal para la zona del bosque que comunica el Santuario y el Circo. A partir de allí, podemos guardar las pilas de nuestro frontal para el regreso, porque la luna iluminará hasta la cima la ruta normal, muy bien señalizada, además, con mojones y pintura. No tiene perdida. Aún así, para subirlo en modo noche recomendamos haber realizado una ascensión previamente de día, y a poder ser, con poca diferencia de día entre la subida diurna y la ascensión en plena noche, para que tengamos una imagen clara y fresca de la montaña.

En cualquier caso, muy importante llevar abundante líquido, una pieza de fruta, frutos secos y una barrita energética. Además, una gorra y crema solar, y algo de ropa de abrigo porque el viento pega muy fuerte en la zona de la antecima. Calzado cómodo y ropa adecuada para la actividad física.

Cima del Moncayo. Fuente: El encanto del Moncayo
Cima del Moncayo. Fuente: El encanto del Moncayo

¿Y en invierno?

Estamos ante una montaña totalmente diferente y un perfecto lugar para calzarse los crampones por primera vez, en compañía de alguien ducho en la materia, por supuesto. Subir en invierno por la ruta normal no tiene dificultad ya que es una larga ladera de pendiente suave. Es importante elegir un día sin rachas de viento para nuestro “bautismo alpino” porque el cierzo es muy habitual en este macizo y es importante saber detenerse con el piolet en caso de caída.

Además, de esta ruta tediosa y sencilla para los experimentados montañeros, el Moncayo ofrece dos opciones más desde la vertiente aragonesa.

  • La ruta del Cucharón, en la que se requiere algo de experiencia porque en la parte final la inclinación comienza a ser importante y a veces hay hielo o nieve muy dura. Hace unos pocos años, el helicóptero de la Guardia Civil tuvo que rescatar allí a un montañero que se quedó enriscado por miedo a una caída. Aún así, estamos ante una caída en una ladera abierta y sin obstáculos en los que golpearse. Es necesario dominar perfectamente la ascensión con crampones.

 

  • La ruta de los Gendarmes. No se puede decir que esta ruta son palabras mayores, especialmente si tenemos en cuenta que en los Pirineos hay tramos muchísimo más exigentes, pero sí que es la ruta más complicada del Moncayo. Ofrece la mayor inclinación y sus couloir discurren entre grandes masas de roca que parecen ser penitentes de gran tamaño. Ruta preciosa, pero hay que dominar perfectamente la detención con el piolet porque en caso de caída, hay numerosas rocas en medio de la ruta.
El Moncayo nevado. Fuente: Zaragoza Fieles
El Moncayo nevado. Fuente: Zaragoza Fieles

Sobre todo, prudencia

Además, de la subida invernal diurna, también algunos se han animado a realizar la invernal nocturna del Moncayo, ya sea en grandes grupos pertenecientes a clubs de montaña, en tríos, parejas o incluso se dice que algunos se han aventurado a subirlo solos.

De todas formas, recomendamos en la montaña mucha prudencia y aprovechamos para recordar que la niebla es muy traicionera en el Macizo en el Moncayo por la forma redondeada de la cima y la falta de accidentes geográficos reconocibles, lo cual desemboca en frecuentes despistes y extravíos. Si hay niebla y no dispones de un GPS, es mejor darse la vuelta y regresar a por la cima en otra ocasión. El dicho montañero es que “la montaña siempre estará ahí, esperando, y que es mejor poder regresar que no volver a casa”.

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